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ALMA 2020, LA ESENCIA DE RIOJA LLEGA A BURDEOS DE LA MANO DE BENJAMÍN ROMEO

Viticultor de raza, fiel a principios intransigentes y la exigencia cualitativa que le han convertido en un referente en la Rioja contemporánea, Benjamín Romeo vuelve a firmar un vino de características excepcionales. Un nuevo tinto de rasgos diferenciados, que refleja con fidelidad el alma de un origen privilegiado: San Vicente de la Sonsierra.

La singularidad de la flamante cuvée, así como los elevados principios cualitativos que rigen su producción, rigurosamente limitada, son sin duda los argumentos que han permitido que Alma 2020 haya encontrado su marco de comercialización en La Place de Bordeaux, el sistema que introduce en el mercado global los vinos más exclusivos a través de una compleja red de négociants, distribuidores y coleccionistas de todo el mundo.

El acuerdo de exclusividad con la élite del comercio vinícola bordelés distingue a Contador como una de las primeras bodegas de España en acceder a La Place de Bordeaux. Y respalda el concepto de Alma como un vino «diferente, que elaboro con libertad, me motiva y con el que me siento identificado», según revela su mentor.

San Vicente de la Sonsierra, la cuna de Benjamín Romeo 

Mucho antes de iniciar los contactos con los négociants de Burdeos, Romeo tenía claro que su nuevo vino debía ser un fiel reflejo de la «magia» vinícola de San Vicente de la Sonsierra, el pueblo riojano en el que nació y donde elabora sus vinos desde 1995, primero en un modesto garaje y a partir de 2008 en una bodega modélica, por sus criterios de funcionalidad e integración en el paisaje.

Hijo, nieto y bisnieto de viticultores, Benjamín Romeo es heredero de una larga tradición vinícola. Si bien ha sido el primero de la saga en firmar sus propios vinos, su familia ha cultivado la viña desde hace muchas generaciones, con una fuerte raigambre en un territorio privilegiado para la elaboración de vinos de calidad, como es San Vicente de la Sonsierra. Para preservar ese legado, Romeo ha procurado mantener el ADN de sus viñas, realizando siempre una selección masal de las vides originales de la familia, tanto en las parcelas replantadas como en las de nueva adquisición, realizando injertos in situ todas las veces que ha sido posible.

En el contexto de Rioja –sin duda, la región vinícola española con mayor renombre internacional desde el siglo XIX, cuando la epidemia de filoxera impulsó a los viticultores franceses a buscar zonas alternativas para abastecer sus mercados–, San Vicente destaca por una situación excepcional, al cobijo de la Sierra de Cantabria, lo que favorece las condiciones de clima y suelo que permiten elaborar los mejores vinos de la comarca. No por otra cosa, el pueblo ostenta el nombre de San Vicente (Saint-Vincent, en francés), histórico patrón de los viticultores.

Con viñas distribuidas desde la montaña hasta el río Ebro, San Vicente de la Sonsierra es un escenario de ensueño para producir vinos complejos y equilibrados. La diversidad de suelos y microclimas y la larga tradición vinícola de este singular rincón de Rioja son los argumentos que distinguen los rasgos de los vinos de Contador –la bodega cuenta con más de 70 parcelas en este entorno– y que le han permitido situarse en la élite vinícola mundial, con reconocimientos tan significativos como los 100 puntos Parker obtenidos en dos añadas consecutivas (2004 y 2005).

Alma 2020, el corazón de la excelencia de Rioja  

El nuevo vino de Bodega Contador nace con la vocación de poner en relieve la riqueza y singularidad de San Vicente de la Sonsierra como origen de los mejores vinos de Rioja.

“Quiero expresar el alma de este entorno, interpretando lo que ofrecen las parcelas de distintas zonas, con diferentes altitudes, suelos, microclimas y orientaciones, buscando el equilibrio, acorde a las condiciones de cada año climático”, explica Benjamín Romeo.

Con esta premisa, para la primera añada del Alma de Contador, el viticultor seleccionó el fruto de tres parcelas localizadas respectivamente en las cotas altas, medias y bajas de sus viñedos, asociando la intensidad que distingue a los racimos que proceden de la zona más elevada, situada al pie de la Sierra de Toloño (con altitudes entre 550 y 650 metros y suelos predominantemente arcillo-calcáreos), con la mineralidad que distingue a los vinos de la zona media (450-550 metros y suelos pedregosos y poco profundos) y el perfil más goloso de aquellos que se obtienen en la parte baja, junto al Ebro (entre 410 y 450 metros, en terreno aluvial con presencia de grava).

En concreto, para dar lugar a Alma 2020 se seleccionaron las parcelas de La Viña de Andrés –que su padre plantó hace 45 años con ayuda de Benjamín– justo en el meandro del río, a 420 metros de altitud, mediante injertos de los tempranillos más antiguos de la familia–, El Bombón –situada en un llano con ligeras pendientes de orientación sur, a 530 metros, una viña que se cultiva desde la década de 1950 e injertada con vides centenarias, de la variedad tempranillo– y Diasol, asentada sobre una ladera con orientación Norte, a 620 metros sobre el nivel del mar, con vides de 35 años de poca producción, injertadas con clones de tempranillo y garnacha de viñas viejas.

Las características particulares de estas tres parcelas, y los rasgos que determinan las condiciones de un año muy cálido y húmedo, como 2020 –con índices de temperatura y precipitaciones superiores a las medias registradas ese mismo año en La Rioja–, han dado lugar a un tinto de notable frescura, con una expresión frutal nítida y delicada, sutiles acentos minerales, gran equilibrio y delicioso paso por boca, que se muestra en un espléndido momento para el disfrute tras una crianza de  20 meses en barrica nueva de roble francés de seis tonelerías diferentes (Taransaud, Radoux, Demptos, Sylvain, Seguin Moreau, Saury). En definitiva, Alma 2020 es un fiel espejo del territorio de San Vicente de la Sonsierra que satisface las expectativas de su autor, siempre exigente. «Recuerda un poco a las primeras añadas de Contador», apunta Benjamín Romeo.

Un rioja en La Place de Bordeaux

Más allá de sus rasgos cualitativos, Alma 2020 tiene el mérito de ser uno de los primeros vinos de Rioja que se incorporan a La Place de Bordeaux, el exclusivo y complejo sistema de comercialización concebido para los vinos de Burdeos y que solo en los últimos años ha abierto sus puertas a bodegas de otros orígenes (esencialmente de las distintas zonas vinícolas de Francia, además de algunos viticultores de prestigio de Italia, España, Portugal, Australia y otros países).

Con orígenes que se remontan a ocho siglos atrás, La Place de Bordeaux concentra un mercado en el que se desenvuelven más de 300 négociants y compradores de 170 países.

Alma 2020 de Contador, que da lustre a la reducida presencia del vino español en este segmento, ha encontrado en La Place de Bordeaux el marco idóneo para su singularidad y volumen limitado de producción.

Por lo que se comercializará exclusivamente en La Place de Bordeaux.